mejorlavidasimple

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sábado, 29 de julio de 2017

todo en su sitio

él estaba en su sitio
como la última vez
pendiente de las cuentas
de su imagen
de sus imanes.
y ella,
ella ya era lluvia que no tenía suelo donde caer ni cielo de nacimiento,
era un árbol con raíces sumergidas,
un universo lleno de sustos y agujeros por los que asoma el infierno.
era ya
un arma mortal descargada y seca que guarda su primera bala en la nevera.

para él
aquel era su sitio,
acunado por los dioses del abismo
besado con pasión por el olvido
deseado y raptado por las diosas para dar a luz a sus hijos.
y ella
a pocos metros,
vigilante en tonos claros,
oliendo su sudor como una fiera lenta que espera,
con un dolor de agujas en los dientes en la lengua,
con un sabor ahumado en su costado,
con la voz astillada, sin aroma y sin raza,
con un golpe de labios cansados
y azulados.

ella
pendiente del fuego que abrasa cada día la vida y su cuarto.
ella
como ave que se arrastra por los oscuros pozos del alma,
por la teta del alba mancillada,
como estrella sin lunas negras y lunas sin noches blancas,
con la falda manchada y arrugada
descosida la piel y la venganza.
ella
como un puñado de trigo que no será pan para mañana,
como un pañuelo
que estuvo y ya no está
lleno de lágrimas.

él sentado
en aquel sitio
con un periódico abierto entre las manos,
esperando
que ella se acerque
pero hay distancias cortas que nos vencen.
ella
baja a las profundidades para tocar el fondo y robarle al mar
la fina arena del lodo.
ella
como nube que tapa la luz de la bombilla.
ella y el aire
que se enfrían,
ella que siente los cristales caer cuando los mira.
y el grifo que se abre
calando la hierba que pisa,
y él
desde su sitio
llama a su puerta
sin levantar la cabeza,
sin dejar las noticias.

y empieza,
retrocede sin cambiar el gesto
como una gata vieja que ya no siente celos.
empieza a levar anclas
a reventarse las ganas con las cuerdas ásperas.
y todo huele a sal
como cuando era niña y buscaba ranas que le hablaran.
tal vez
regrese para recoger sus cosas de la casa,
y cuando vuelva
todo estará en su sitio
como esperaba.


domingo, 16 de julio de 2017

si diez minutos


diez minutos
para este cuerpo de piedra
que empieza a deshacerse en grietas.

nueve minutos
para esta textura solar donde has plantado plumas
que crecen respirando mi dureza.

ocho minutos
de amor pétreo y navaja de mar llano
clavando su pico en mi armadura con forma de barco.

siete minutos
para sentir la roca en el estómago
el canto que resiste las altas temperaturas del deseo que te tengo.

seis minutos
para recortar el mito por las líneas discontinuas sin soltar la tijera
y componer un puzcle que huela como el tronco de un árbol sin tierra.

cinco minutos
de dolores tostados en la punta de un corazón blindado
que ya no teme a los tanques ni al timbre de la puerta cuando suena.

cuatro minutos
para disecar las verdades que no me son útiles
y calentar con las manos las mentiras que nos harán de guía.

tres minutos
de espera
para ver la piscina llena y descargar la losa que me pesa
puede que flote amarilla entre hojas escritas y velas.

dos minutos
para fundir el metal de los puntos en las costuras las comisuras
las curvas de los ojos y del vientre
esas rayas que no existían cuando hubo una esperanza volando sobre la vida.

un minuto
el último de tu tic tac de oro cojo de agujas
para demostrarte que sin cascadas
el tiempo que era nuestro hará que se calle en el océano el viento.