mejorlavidasimple

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jueves, 27 de abril de 2017

no es un lugar

aquí
hay espinas a las que les salen rosas y se incomodan,
rosas que acaban arrancadas
porque las propias espinas las devoran.
hay jardines enteros
de amapolas.


el tiempo es frío
como el papel de plata arrugado en el cesto de la ropa,
asido entre dos olas hasta ser una bola.
la vida es indigesta,
como una lava dura

o una arena cruda.

aquí
las agujas se mueven locas,
están sobre la nuez del que seca sus sobras sobre un cartón de vino y a la sombra,
del que huele a corral de rutina,
del que sabe que sus hijos, le ignoran.
aquí
de nada sirve escupir al reloj ni limpiarse las botas.


no corras, y dile que le odias,
pero quítate el cuchillo de la boca
o pensará que aún le quieres
que estás turbada
o que le adoras.


en el parque
hay borrachos con móviles que hablan en español con Roma,
con París, con Dublín,
con pasarelas de moda.
hay colgantes de lana en las ramas que están siempre sin hojas,
hay lilas, lo sé,
pero son de otra.


aquí
no hay forma de aislar las penas,
las emociones se sientan a la mesa,
el mejor y el peor momento, se mezclan.

durante el día
sale de los labios una lágrima,
del estómago un grito,
y la saliva que tragas, sale de la mirada.

cuándo alguien
quiere saber qué te pasa,
nunca aciertas a decir nada y les cuentas
tu vida inventada.

no corras, y bórrate la tinta de la cara,
vas a quitar la piedra de la almohada o no lograrás dormir en esta cama,
nadie
cambió las sábanas.
aquí
no hay noches
pero hay lámparas oscuras,

polillas con reproches,
animales nocturnos que tienen sueños torpes.
y hay campos

cultivados por él,
abonados por él,
vigilados por él.
por eso mañana vas a salir de aquí sin recoger tus cosas
fingiendo que estás loca,
o pensará que aún le quieres
que aún sigue siendo la espina

que devora
la rosa.

jueves, 20 de abril de 2017

antigüedades

no sé cuándo supe
que no volverías.
siempre eres lo que no regresa
lo que llama pero no se presenta.
siempre lo que se escapa
goteando entre las conchas,
filtrándose
por las alcantarillas de un sueño amoratado y escaso,
por los grifos del cuerpo
que aún

no he cerrado.

la balanza de la cama se inclina hacia el lado que duermo.
no hay más,
salvo el amor calcinado que encontré muerto hace años.
siempre creo que hay un futuro juntos
pero escondido y herido,
que no sanará nunca.
siempre queda un farolillo rojo al final del pasillo,
un niño que me llama
con otro nombre, no el mío.
un gorrión que me agarra en la pelea
que me aparta el pelo de la cara
y me limpia con agua
y me dice que es tarde,
que es la hora, mamá, de regresar a casa y del desarme.


como otras veces
pongo en marcha una vieja quimera

y al pasado lo callo echando tierra.
eres un cuento falso,
como todos los cuentos que me han contado.
eres la esperanza de trapo,
el sol en el fango,
eres el gladiador que en todos mis finales
quiere ser devorado.


el día se mueve en un espacio
donde quedan estrellas
pero como no estás, no quiero verlas.
qué absurda melodía me haces bailar contigo
sin prestarme tu abrigo.


no sé cuándo fue
la última vez que nos vimos,
y ahora,
bajo el efecto del té consumido
ya no recuerdo
si esa vez, hablamos o nos quisimos.
vivir es olvidar de forma voluntaria
lo que nos hizo daño
y lo que perdimos.


si veo por la calle a la derrota,
la ignoro,
no quiero que venga a saludarme,
cuando tú no estás, no estoy para ella ni para nadie.
es un mal momento para encuentros,
mucha debilidad calándome los huesos
y demasiada humedad
en un cuarto sin luz y tan pequeño.


no soy un colibrí de piedra,
me duele el corazón cuando te llevo
cuando te mueves dentro,
cuando la suerte se hunde a una profundidad
que yo no llego.


ya no regresarás,
pero sí escribo que no te espero,
miento.
hoy sé quitarme estas ganas anudadas
el anillo blanco
y el sabor largo del verano,
quiero perder el lastre de tus átomos.
pero no sé dónde dejé el pan cortado
y esta mesa está llena de migas deshechas.
a veces,
levanto la tirita
y toco la costra como una niña,
a veces, no me atrevo
y la pego de nuevo.


hay un momento
en que todas las cosas empiezan a mecerse
y caes sobre mi ropa,
y yo me deshago de ti lentamente,
porque sé que no estás
porque sé que son
sólo
antiguas motas.





 



martes, 4 de abril de 2017

intentos

era la bendición de la pausa,
el cuerpo que a gritos en el acantilado no podía explicarte nada,
el viento cargado de piedras finas que azotaban.
debajo
las olas columpiando sirenas sobre una barca atestada,
las olas querían comer
y tú eras carne sufrida pero carne blanda.
después

el mar se para
y te mece tranquilo por el suelo de casa.


qué casa
qué mar
qué cuerpo
hoy has reventado tus principios en una sola mañana.
fue fácil y negro,
a las niñas inocentes también les crecen las garras,
los colmillos de metal,
las espinas gruesas bajo la crema hidratante y el gel de ducha en botella blanca.


tal vez
exista un nocivo destino
una especie de suerte invertida que nace en las zonas grises
en los puntos ciegos de la calzada,

existe
como existen las injusticias y las desgracias
a las que luego la historia quiere limpiar con lejía las pisadas.


aún piensas
en tus sueños vírgenes.
te importan
las estrellas maltratadas que van hacia el suicidio sin cambiar de galaxia,
las bocas cementadas sin carmín ni palabras
con una mano que siempre las tapa.
te importa
porque conoces
la falta de valor de quien no puede salir de la jaula,
las debilidades, la frustración que bloquea una vida entera,
la flor enmohecida en el agua podrida que antes fue color y olor en tierra amiga.


hay débiles esfuerzos que cuestan a sus dueños grandes hazañas,
los años pasan
los dueños mueren
y no han logrado el viaje anhelado a la cumbre nevada del Himalaya,
no han cruzado el Egeo,
no han besado los párpados que amaban.
es así,
no debería serlo
pero lo será, y el mundo se aguantará las ganas.


tú tampoco
vas a cambiar nada,
los árboles no crecen sin estirar las ramas,
los pájaros no vuelan sin alas.
quizás
algo cambió pero tú no estabas
no estabas conectada.
es la enfermedad del siglo,
las modas circulan por la red como polen buscando un pulmón con asma,
y todas las excusas
acaban por explotar en la cara.


es tu hora de comer
es tu hora de acariciar la orquídea mustia que parece cada día más cansada,
ella tampoco se entera.
ha llegado la primavera
y no se da cuenta.


hoy has reventado tus principios en una sola mañana,
pides perdón y pides la bendición
de hacer una pausa.
lo intentaste
y lo intentas cada vez con menos fuerza.
no crees que el mar que golpea
haga de ti un águila tranquila que espere su momento con paciencia,
una rapaz segura y solitaria de mirada afilada
que no busca tocar la cima

sólo
habitar la montaña.