mejorlavidasimple

mejorlavidasimple

sábado, 25 de junio de 2016

una vez cada nunca

una vez cada nunca
supe
lo que no supe nunca,
que no tendría fuerzas
para escribir tu nombre
ni en mi puerta,
que iba a dejar todo por hacer
que no creería en la pasión

ni en la destreza,
que desharía la cama
sola
en penitencia
y alguna vez
asustada del rancio olor
a oquedad
en las telas.
una vez cada nunca
pensé que superaría
despierta
los clavos de la lengua,
el mal de no haberte tenido
ni un gélido día
de mi vida
ni siquiera cerca.
todo sabe
a la esencia que se pudre
con la esperanza
que a la nada espera.


no han tenido que pasar muchos años
para que los dedos escriban
de una cavidad

de una mujer
que no quiere ser ella,
de lo que siempre
acabo conociendo a medias,
de lo que no me preocupa,
de lo que no quiero
que me ocupe nunca,
de esto que soy yo
de lo que también no soy
pero

no tienes culpa.
una vez cada nunca
el ser humano descubre
que no sólo

los ojos lloran
ni sólo el corazón salta del pecho
cuando cree que hay otro
que lo busca.
todo esto es la patada de un dios triste
que aparta de su lado
su creación más simple.


una vez cada nunca
supe
lo que no supe nunca,
que soy una piedra más
de un maldito universo
o de un bendito hormiguero,
que no quiero salvarme
que no puedes sanarme
y que no quiero sacarte de tu dicha,
pero no puedo
perderte de vista,
que soy un corredor sin fondo
que acaba de caer
de entender
que no llegará vivo a la meta,
que importa poco

que este alma y esta carne
perezcan,
porque al final,
no podré evitar
que a la semilla negra
por débil
la trague la tierra,
y no habrá
flor ni fruto
que la sucedan.
una vez cada nunca
entro en la jaula,
doy de comer a las fieras
y acabo
encerrada con ellas.





martes, 14 de junio de 2016

hacía

yo hacía esas cosas,
casi siempre
mareada de trabajarme las sombras hasta las pupilas
hasta pulirlas
con la cabeza colgada del cuello
mal asida.
metía en la lavadora mi cuerpo
y esa sopa extraña del día
contigo y conmigo,
aquel tambor
comenzaba a dar vueltas
cargado de rabia y saliva.


yo hacía esas cosas,
faltara lo que faltase que debiera estar ahí
por ti o por mí,
yo iba a tientas por las tiendas
sin poder encontrar lo que había en ellas,
luego
rasgaba la lista de objetos perdidos
la hundía con mis manos
hasta el fondo del primer cubo vacío
que olía
como huelen los que no saben qué hacer con la mentira,
como yo
allí y todavía.


yo hacía esas cosas
y a veces

era un relato triste
por qué no,
como triste es
que mueran las moscas sin entierros
que salga el arcoíris por encima de los necios
que la miseria condene a los héroes que no llegan a hacer nada serio.
qué sucio estaba el aire
lo recuerdo,
cómo eran aquellos días
con mi bolsa rota
fluyendo nuestro mar por mi vagina
gota a gota,
cómo era aquel color oculto en la parte obscura de la roca
pegado como un chicle
a la piel rosa.


yo hacía esas cosas
y sólo me gustaba pisar descalza el lado más tranquilo
de las horas,
y sentada como un perro frente a una cortina
respirar sin prisa,
como una gata que se estira y se vuelve contenta a su rutina.
hacía esto
y pocas cosas más,
desordenaba mi pelo con la horquilla,
vomitaba sobre los tacones y las faldas de cualquier chica fina,
dejaba el maquillaje sin abrir rugiendo en la mesilla,
la cara que llevaba
seguro, era la mía.
descubrí esa feminidad
de las cosas olvidadas y prohibidas.


yo hacía esas cosas
buscaba la lengua suelta de un amanecer a la salida
también tu risa,
cosas simples,
como llegar a casa y encontrar tu soledad dormida,
como aprovechar las lágrimas para lavar la vajilla,
cosas de todos los días.
era tan tímida
que apenas me entendía con la vida.
cuando el miedo corría asustado a meterse conmigo en la guarida
pensaba en las cosas sencillas que hacía,
antes
y tal vez
todavía.





 

sábado, 11 de junio de 2016

la cornada

no caben más horas cómo ésta,
no es tristeza lo que viene
fue tristeza lo que hubo antes
lo que queda,
pero puedes ponerle otro nombre,
llámalo como quieras.


el tallo de la flor carnosa
es punzante,
entra entero por la espalda al pecho
y se abre,
y se hace hambre o silencio.
y cuando la debilidad es muda
pasas noches completas
dentro del agua
flotando como una niña en la bruma,

y cuando oyes tan cerca
las risas del otro
caes por el lado empapado del otoño.


dentro del parque
los árboles te alcanzan,

atan con sus ramas tu escapada,
es verte y saber

que en tus hombros cansados
no descansan las manos.
verte y saber

que por miedo al invierno
has cedido tu cuerpo ligero al fuego.
y ya no es tuyo,
lo has entregado al humo
a las brasas
al dulce caos humano que lo reclama.


te inclinas sin disimulo y paras,
pero nadie se percata,
el día está lleno de gente que se inclina y anda.
tienes tu calma abierta
en esta escena que muere sin reglas

bajo un sol de tormenta.
y recuerdas que debes todavía
cerrar las grietas,
coser las velas,

curar las costras de las últimas bromas
cuando al final
quedan las telas sucias y desiertas,
cuando la vida es encontrar la estrella fugaz
con quien poder dormir

y quizás soñar
sin estar alerta.


todos creen que es un día normal
pero no habrá otro desastre como éste
ni otra fortuna.
todo lo que venga será diferente.
la hoja del calendario no se detiene.
por ahora

no serás derrumbada ni derrotada,
es sólo una nueva cornada,
y está vez,
perfectamente dada.



sábado, 4 de junio de 2016

un bocado más

ya ves
todavía aquí
no pierdo la esperanza
por si es verdad que existe,
y tal vez
valga un par de esperas
o alguna más,
tal vez
valga la ronda
que estoy pagando.
él allí
tú aquí
y ella,
ella todavía escribiendo
por si alguna vez
la poesía
esa vieja loba perfumada
que con todos cabalga
se acerca a devorarla.

ya ves
ha aparecido tu cara en el espejo
desordenada,
ya sabes
cualquier excusa es buena
para encerrarla.
esa expresión tuya como de lluvia ácida.
dedícame una flor desde el cristal,
un clásico gesto de amor
entre dos
que no se aman.
ya ves
la fiesta no es aquí
es en la planta baja,
si prestas atención
oirás flautas y gaitas
algún acordeón y seguro,
su guitarra,
la de él,
él, que toca sin saber
que lloré tibiamente en la butaca.

ya ves
tantas plantas de interior ahogadas en agua,
tanta necesidad de vender la fruta pelada,
tanto pesar la carne para comértela luego
sin ganas.
qué extraño
en la muerte nos encontramos
y en la vida nos separamos,
dejándolo todo a medias.
no sé cómo encajar esta risa a medias,
qué hacer
con esta media amistad
con esta media atracción
con esta obsesión a medias.
voy a hacer un revuelto de setas
algo que no me guste
para dejarlo en la mesa.

ya ves
todavía
no pierdo la esperanza
pero estoy a dos cuadras de perderla,
llevo derramando sangre como una fiera
desde que el dulce porvenir
llamó a mi puerta.
ellos aquí
vosotros allí
y ella,
ella todavía mal viviendo
mal comiendo
malgastando sus cuatro cuartos
para de puntillas
y con la yemas de los dedos
tocar la gloria de vivir
deshecha.
Pero tú a lo tuyo
que la fiesta está abajo
y aún
no ha acabado,
no sé si te esperan
pero te presentas y dices que eres tú,
seguro encuentras
una dama abierta
que escriba poesía o que la lea.

ya ves
deja las golosinas sobre la arena
que habrá una marca redonda al cogerlas,
y a mí
me gustan las huellas
de las cosas pequeñas.
todavía aquí
ya ves
con el estómago hinchado de promesas,
ésas muertas de amor
que llenan manicomios
salas de embarque
y la chabola más pobre de la tierra.
tal vez
valga la pena un par de esperas
si la vida al final
nos da un bocado más
para que ella,
arranque al verso
el beso
que nos queda.