mejorlavidasimple

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jueves, 16 de octubre de 2014

Mala lluvia

Con y sin ti
recogeré del asfalto brasas o espuma
ese recuerdo azarado de un segundo largo,
casi ausente,
en que tras el cristal me viste sin verme.
Y aunque avisten mis ojos
silencios respetables de oficina
cruzaré indiferente el río y su corriente,
subiré por la espalda de otros sueños
los ajenos ofrecidos,
los prestados a parco precio,
los débiles de nacimiento,
a cambio de dormir contigo
en este faro o en otro
del afónico destino.
Y mientras, con y sin ti,
la urbe exhalará sobre los labios mudos
su hálito violento de animal perplejo,
y esta ciudad que los dos andamos,
animará hogueras hambrientas
que calmen el incendio
de la vida mediocre en las aceras.
Y lejos yo de ti,
o tú de mí, si lo prefieres,
haré crujir bajo mis pies farolas viejas,
esa ternura estival de aspirante
que luce mi solapa
cuando dejo los bares,
entonces, voy cargada
de palabras hilvanadas en el lino de la falda,
de noches hervidas sin esquinas alumbradas,
de afectos y secretos picados de impaciencia

por errores de lugar, de viento.
Y cuando el olvido puje para echarte
algo que hará sin duda tarde,
dejaré abrazos sueltos rodando por las cuestas
como ofrenda de apego a lo Imposible,
y en la pared, algún beso apoyado
que otras bocas sabrán usarlo.
Notaré el descenso de las hojas muertas,
un amarillo de otoño sobre las piernas,
y al ser árbol desnudo,
dudaré de la dicha eterna
que ofrecen ignorantes

mi cielo y tus profetas.
Haré sin ti, lo que no haría contigo
aunque no sepa qué haríamos juntos,
quizás resbalar el dedo
por el borde de un vaso repleto,
por el pomo de una puerta sin saberlo,
por el marco de un portal para matar el tiempo.
Y ese flaco momento quijotesco
llegará cortés y demacrado,
ajado, con la lanza hincada,
y vendrá la mala lluvia

sobre tierra mojada,
porque, con y sin ti,

la vida pasa.