mejorlavidasimple

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sábado, 25 de enero de 2014

El regreso

Creo
que no existe en los mapas,
aquella geografía

de largos laterales y pendientes
Que han tapiado la gruta,
el túnel que llevaba hasta tu cama;
que volaron los puentes, las veladas,
y saltaron en trizas las palabras.
Creo
que no dormirán mis sueños arropados,
hasta que en un bazar del mundo desbrozado,
dé de golpe contigo.
A este invierno le sobran mariposas
que plieguan sus alas y sus rezos,
por un lugar donde morir deprisa
a bajo precio.
Creo
que el mal que noto en el asfalto
trae siempre el mismo daño,
sentirse en un desierto despoblado
por un bosque de brazos alargados
que no llegan a ser jamás humanos.
Y regreso,
al salón de velas hundidas,
de telas arrugadas,
a ese calor de ocasos y de albas,
a la sal, las luces, las terrazas.
Al toque de tierra de la entrada,
a esa pereza fina en los cristales,
a la alegría adicta de reconocer
la casa que dejaste.
Huelo el perfume de su cuello
en los cuadernos de viaje,
en los detalles
que rapta la distancia.
Y creo
que no podré encontrar ningún espacio,
donde dejar mi lanza recortada,
el color de las sombras,
las lágrimas de cunas y batallas;
que aún no existe un café en este barrio
donde apartar a golpes las certezas,
y arrebatar a tu lado

un vaso a la belleza.