mejorlavidasimple

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viernes, 26 de abril de 2013

Aunque no pueda vencer

Luz en las paredes,
en esta casa que no es mía,
y no parece ser de nadie.
Esta claridad indignada
como latido desahuciado,
se estrella en la vertical.
El mar resbala rápido,
sobre el suelo frío
e inunda de posibles
los pies descalzos.
No sostiene la sala tus cuadros
ni siquiera alguna foto,
pero cada grieta viva,
muestra recodos
que conocen tu nombre.
Deserto de este cuarto,
que guarda tu presencia,
y voy al cruce de otras vidas;
no puedo vencer
y no quiero sentirte lejos.
En las manos secas,
se pega un aire denso,
y esa tierra blanda
que escapa como polvo
de estrellas, o de la simple tierra,
o del más simple universo.
Amarro mi latido a puerto
y unos ojos pacientes
que regresan de derrotas,
me explican que sin amar,
no hay historia.
Dejo suelta la sonrisa,
y cualquier sentimiento,
aunque no pueda vencer,
y no quiera sentirte lejos.

jueves, 18 de abril de 2013

Esta locura de llegar

Esta locura de llegar
a esa casa, a ese arco,
de llegar al sitio
donde el viento vacila
entre ser o existir.
Camino,
con ese instinto frágil
que roza las paredes
con la punta quebradiza
de un deseo involuntario.
En la esquina,
la hiedra del destino
desviste silencios;
y subo los pliegues de la calle,
con trazos irregulares
que sellan promesas
entre adoquines y piedras.
Toco muros de agua
con barcos perdidos,
por temor a la conquista.
Sobre la mesa, la luz rojiza,
y esa hora de miradas cruzadas
que se buscan sin propósito;
la ciudad reserva certezas
sólo a unos pocos.
Llego a la puerta,
huele a flor reciente,
y a tarde que se aleja.

domingo, 14 de abril de 2013

Butaca ocupada

Escribo sobre un lienzo,
sobre un desierto pálido,
sobre un mar quieto, blanco.
Intento formas sin relieve
en un campo homogéneo,
pulido, plano.
No queda un portal que nos cobije,
ni astros, ni cumbres, ni signos,
ni playas con troncos que traigan
destinos imposibles.
Vuelan viejas promesas
que se hacen con el día,
silenciosas y pequeñas.
Pero es abril
en tierras sin reyes,
sin siervos del empleo,
ni esclavos del dinero
y sus perversas carencias.
Queda mi ropa tendida,
en el horizonte curvo,
colgada entre canciones,
empapada de errores benditos.
Huele a melódica mirada
de profundas raíces,
e incómodos silencios.
En estas calles cerradas
por crisis de encuentros,
hay todavía una butaca ocupada,
y esperas en cielos abiertos
cargadas de fados y secretos;
rostros iluminados
por amores imprudentes,
sin billetes de regreso,
a lugares decentes.

En aquella foto

Creo que no siempre,
eché de menos
mi ausencia intencionada
en aquella foto,
imagen de un día tan finito,
como este de hoy.
El universo imperfecto
conspiraba ciego
por un minuto eterno.
Ya no podría dibujarte.
De tu rostro apenas
algún trazo débil,
perdura.
Hoy eres ese leve contorno
que desafía aún
la solidez del olvido.
Creo que imaginé
muchas tardes,
esa foto ocupada.
A veces, en libros
leídos en parques,
con el atardecer
sobre alguna imagen
que pudo ser tuya.
El tiempo no retuvo
ese instante juntos,
y eso es una ventaja
para de nuevo,
intentarlo.

martes, 9 de abril de 2013

Fragilidad y palabras

Supongo que sí,
dormito en una espera yerma
de diarios cargados
de cuentos y letras
todos heridos, todas sedientas.
Me ablando con las vidas
que otros derraman,
y apago rápida el fuego
que en voraces atardeceres
alimento con abismos
blandos y humanos.
Trazo con los dedos
líneas que marcan caminos
demasiado estrechos,
demasiado breves,
sobre el surco que creaste.
Las fiebres de abril piden paso
por aceras atestadas
de esperanzas y pérdidas.
Los sueños en las farolas,
muestran ese hilo de luz
que rastrea alegrías
entre los rostros más tristes.
Supongo que sí,
no supe esta vez retener
tu eco entre miradas.
Pero siguen aquí
este rumor de mundo
que no acaba de nacer,
y la vida cotidiana
siempre anhelante
que asciende y desciende
por la fragilidad de las palabras.