mejorlavidasimple

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sábado, 28 de abril de 2012

No dejes de buscarme

Aparto la sombra que cubre la pantalla
como una niebla de carbón sobre los ojos del mundo,
como una nube de tormenta sobre la piel delicada.
Veo mi mano que cruza el material frío
y disipa la presencia.
Dibujo pétalos sueltos con los pies,
y desciende la fiebre que habita
en las esquinas redondas del pecho.
Entra la corriente de pensamientos correctos,
pero no arrastra a su paso
ni el vino compartido, ni el tiempo.
Voy abriendo claros entre notas y ramas,
y recuerdo que ella fue
como encontrar la puerta cerrada en el regreso.
El cartel de ‘no abrimos’ y la cortina echada,
con la penumbra del bar asomando
por una línea fina no cubierta.
Fue como ver el aviso de ‘prohibido el paso’,
o el anuncio de una ‘propiedad privada’.
Sentirse el que espera, como Pessoa,
frente a un muro sin puerta.
Me pide un baile el destino,
acepto con ganas, y escribo:
‘No dejes de buscarme’.

viernes, 20 de abril de 2012

Midiendo distancias

La ventana se abre de golpe
en un día que llega sin retraso.
La empuja la brasa de una ilusión incandescente,
desde la ciudad que guarda el mapa del retorno.
Entra la tarde y dejo caer la brújula,
para evitar cualquier orientación en esta jungla
de edificios con nombres y personas sin ellos.
Llego a la puerta con olor a barrio,
respirando una duda y con esa palidez
que dejan los trayectos largos de metro.
Enciendo el ordenador
y escucho sin mirar la pantalla.
El recuerdo del día se precipita al suelo y
deja paso a un poniente de timbres de voz.
Me asalta el desorden,
preparo té para dos,
releo párrafos subrayados.
Escucho desde el deseo que colma
un abrazo cuando se tiene cerca.
Disfruto de la música, y mido distancias
de esta realidad a la suya.

jueves, 12 de abril de 2012

Aquello que de ti me toque

Sí, acepto la parte como el todo,
aquello que de ti me toque.
Ese gesto limpio y eterno de llegada,
al colocarme la chaqueta
sin dejar la arena revuelta de mis ojos.
Sí, aunque eso signifique el verbo anónimo
en un reino de butacas idénticas.
El exilio voluntario en algún café de la Cava Baja,
con el ecuador del mundo
separándome del final del tango.
Sí, reconcilio fortalezas y debilidades,
para que duerman juntas y amanezcan abrazadas,
para que no descuiden la humanidad que ambas me inspiran.
Le sonrío a mi latido, que pregunta si vendrás a su encuentro.
Yo le digo que hay muchos pulsos en diferentes latitudes,
que no se apure, que la primavera es siempre un espejismo,
una utopía real con olor y forma;
que estaremos allí, tal vez otra vez en la fila 23.
Se detiene.
Regreso a ese minuto infinito,
en el que recolocas el cuello de la chaqueta azul,
y recaes en el broche, en mi figura difuminada
a punto de hacerse nube
en un aforo completo.

domingo, 1 de abril de 2012

Vistamos de creatividad cada momento

De pronto, bandera blanca,
y un viento de alta mar que entra por las calles,
con cartas heridas sin derecho a evolución,
nombres que nadie pronuncia,
árboles yermos que no florecen por miedo.
La espuma de la respiración severa
del vientre que guarda todas las penas.
Telarañas en los ojos,
labios que despiertan en casas que guardan silencio.
No seremos mejores por denunciar,
sino por enunciar, dice Edgar Morin.
Vistamos de creatividad cada momento.
Cambiar las sociedades pequeñas
y modificar las grandes, sin “gran hermano”.
Pintar con naturalidad
escaleras de subida y de bajada,
por todas se transita.
Escuchar, pensar, callar para poder hablar.
Son días de faros que confunden a los barcos.
Son barcos cargados de historias que no pueden perderse.
Historias cotidianas,
heroicas o no,
en cada rincón del planeta,
en tierra seca, en arrozales,
en otros idiomas, con otros ojos.
Casi nos convencen de que todo es dinero, pero no.
Vistamos de creatividad cada momento.