mejorlavidasimple

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viernes, 26 de agosto de 2011

Los colores del perfil

Recogía posibilidades,
Aunque sabía que el mar no sonaba en ellas.
Que esta nube visionaria,
no iba a dejarme caer en otros versos.
Enredé mis dedos
en la lana que dejaste,
y mezclé los colores del perfil,
con tierra y pensamientos.
Mi casa se enganchó en el cuerno del hambre,
en los textos de los libros no escritos,
en la mano diminuta que duerme.
Las luces de otras casas están calladas,
y este silencio es difícil de recordar a veces.
La noche se llena de imágenes
que quedan dormidas.
Y ¿si dejase de escribir un día?
El viaje sería más fácil,
y descansaría mi desorden;
pero no habría orillas en las páginas que habito,
ni el sabor de encontrarte
en el sur de los barrios del mundo.

jueves, 18 de agosto de 2011

Secreto sobre asfalto

Esperaba en el semáforo,
cuando su secreto rompió contra el asfalto,
con un ruido de oleaje embrutecido.
No bajo la mirada.
Se quedó notando los ojos
de otras razas y lenguas.
No supo que responder,
y si su respuesta sería válida.
Optó por sonreír,
muy levemente, como si amaneciese.
Notó el reflejo del sol en su torpeza.
Ni una palabra vino a rescatarla.
El invierno subió por sus zapatos,
y ni aún así, inclinó la cabeza.
Osciló de la luz verde,
a preguntarse el color de su pupila.
Nunca supo mantenerle la mirada.
Hay quienes miran como cantan.
A ella la cercanía,
le debilita.
Escuchó los pasos de los ojos de antes,
pero no pudo cruzar sobre su secreto,
ni siquiera para alcanzar la carretera
de los momentos posibles.
Bajo al asfalto y recogió las ruinas
que le parecieron otras.
Levantó la mirada,
todavía con el alba encima,
y vio pasar su coche.

domingo, 14 de agosto de 2011

Ausente

Notas de un tango a medio escribir,
gotas que al caer no tocan el suelo,
silencios tendidos en la puerta de las casas.
Quedan los huecos de pétalos retirados.
Suena el reloj y suenan las ausencias.
El tiempo es para contar
los espacios que dejaron al salir,
los vacios en cada surco del planeta.
Manos que demandan,
que buscan y no duermen.
Con dedos que se cierran
para no filtrar la esperanza.
No somos los que estamos
sino los que se marcharon.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Acuérdate

Acuérdate de vivir y haz que otros se acuerden,
Cuélate como el aliento gratuito de la tierra
que a todo y a todos pertenece.
Que nadie te haga creer
que el suelo que pisas está en venta,
no tiene etiquetas.
Venero las pequeñas cosas y al dios que se ocupa de ellas,
que no tiene nombre, ni sotana, ni iglesia, ni religión.
Rezo al dios diminuto que habita en cada palpitación,
y que no necesita de plazas ni discursos.
He sido voluntaria en países donde los niños trabajan en las calles,
donde la comida y el agua son espejismos
con los que la gente sueña por las noches.
He dejado trabajo y deseos plantados en cada lugar,
por si a pesar de la sequía
que acabará atacándome con los años,
alguno de ellos brota y erosiona los muros.
Pasé por Madrid, no había altares
en ninguna de las calles que anduve.
No se necesitan.
La gente estaba en las terrazas pasadas las seis,
oliendo el mar lejano.