mejorlavidasimple

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martes, 19 de septiembre de 2017

estudios superiores

a mi lado
las flores se contagian de cólera y malaria,
los ríos derraman su sed por las esquinas y dejan

la boca sucia,
un tacto diferente en mis dientes de cúrcuma
.

aquí
aprendo lo que no aprendí contigo,
que hay calles que el sol no calienta,
que puede el corazón morder sus riendas.
aprendo
a destruir el deseo, el destino,
las líneas de la vida, los renglones torcidos.
aprendo
a vender el invierno en un sola mañana aunque sea una mala jugada,
a sacar las piernas por los hierros de la cama,
y a echar de menos los poros de otras sábanas.
aprendo
a no querer del amor absoluto
nada.


aquí
aprendo,
espero el huracán sobre un puente colgante
y trago toda la fiebre que no supe curarme
todo el alquitrán
toda la niebla de mis pies
al levantarme.
porque hay cosas que pasan
cuando los dioses vienen con sus nubes blancas
y te aplastan.


aquí
aprendo
que no es posible alcanzarte aunque estire los brazos cuando estás delante.
que existe la realidad, no los sueños.
que no hay personas libres
porque nadie

en verdad
quiere serlo.
que hay esclavos por voluntad propia, por consuelo o por afecto.
que uno muere rápido
si cada noche huye del beso del tiempo,
si a cada momento
mira la pequeña pantalla que golpean sus dedos.

aquí
aprendo
soltera de razones y cortes de pelo
a no conjugar los verbos.
aprendo
que los planes están para romperlos,
que las plantas y el mar nacen perfectos.

que discutíamos
siempre
por el negro dinero.

hay cosas que pasan
a mi lado
como personas que pasan.
tú debes de haber venido.
el té está preparado, las cortinas abiertas,
las migas en el plato, gotas de cerveza en la nevera.
debes de haber venido,
pasado por aquí como pasan las cosas,
para ser atendido

visto
tal vez, querido.
pero no puedo ocuparme de ti,
debo aprender
lo que no aprendí
en tanto texto hervido y tanto amanecer
cosida
contigo.


martes, 22 de agosto de 2017

luces negras

la luz se va,
se golpeó con las paredes
en plena adolescencia
perdió su virginidad
se pringó de inocencia.
la oscuridad borró su color
la bruma manchó sus puertas.
yo estaba
allí
encerrada
con ella.

el miedo calentaba
sufrí de pereza.
el brillo
dejó que sus hijos encendidos
perecieran.
nada de lo que escribí vale esta herida
este sufrimiento de agua
esta cadena perpetua.

no hay sangre
pero las manos tiemblan.
nada de lo que diga
aquí
resucita las horas inertes,
el pasado es piedra.

hay un sol cargado de deshechos
de estiércol
de restos.
y un lago hundido donde mi debilidad flota.
es absurdo lo que no tiene sentido ni remedio.
después de tanto tiempo
sé que el pinchazo se irá
pero no el agujero.

este error
me caduca
me desprende del vientre sereno
pisa los tejidos arrugados
los tiñe de acero.
me recuerda que hay decisiones
tomadas por mí
que me devoran por dentro
y en silencio.

no hay alegría ganada ni perenne.
tal vez
todo es como ese amor que es mejor no tenerlo,
sólo imaginarlo
soñarlo
pensarlo como lo que puede ser
y no está siendo.
no creo,
pero junto las manos
y lo intento,
en un acto involuntario y reflejo
quizás
rezo.
yo misma puse estas luces negras sobre el espejo
y no puedo retroceder,
las blancas,
se están yendo
.

domingo, 20 de agosto de 2017

brujerías

esta inseguridad tan segura de sí misma
y esta presión oprimida.
esta tristeza que se alegra de verme.
este gozo amargo y suicida.

la duda de ser allí o aquí.
la torre de silencio que fusila.
el error que acecha desde la lámpara
apuntando la flecha
a tus costillas.
esta incierta certeza de saber que te pierdes la vida.

este corazón de plomo que no respira.
este frágil latido en la sien que marca
puntual
las horas del día.
y esta soledad voluntaria que al final
siempre quiso y quiere
compañía.

este cielo blanco vestido de baile que no me coge la mano
ni me suspira.
estas nubes duras en mi cuello
estas esquinas de piedra que pinchan la herida.
han pasado los años
los momentos
han pasado mil trenes
y
sigo siendo la misma.

este gorrión que muere de pena en mi hombro.
esta mariposa azul que siempre está dormida.
esta loba hambrienta que no sabe
buscar comida.
esta estrella de mar sin abrazos que se quedó tendida
que se apaga lenta
en la orilla.

la muda oscilación que decide por mí.
los hilos que manejan mi razón deshojada y rítmica.
estas tardes que recortan luces en el suelo
que cantan bulerías
que quieren que el alma deambule desnuda por la cocina.
esta tensa sensación de perder lo que amas
de no escuchar las voces
de sentir que te mueves por los cristales rotos de la vajilla.

ésta y no aquella.
la misma de siempre.
la niña empapada bajo el diluvio que no cuentan las biblias.
la mujer que baja y sube
que quita del agua las colillas
la que pierde
la que vomita las flores que ya están podridas.
la anciana que conoce los juegos del amor
las trampas del dolor
la brujería.


jueves, 10 de agosto de 2017

lejana

esta soledad que una mano no acompaña
teniendo la tuya
tan cerca
amigo.

miro
la fosa llena de esperas
preñada de un encuentro que no conocerá pecho al que acercarse.
apagada la lumbre,
al menos
nos quedarán las brasas calientes donde quemar la mente.

y eso ocurrirá pronto
y ocurrirá para siempre
condenando a muerte
este silencio
que nunca abrió la puerta al enemigo.

si llega el primer paso
y te decides,
será tarde.
mi cama al otro lado
mi tronco al otro lado
mi fuego al otro lado no emitirá señales.

y habrás de perderte
en el olvido
amigo.
tú y ese corazón que persigo.
serás juzgado
por huir del sol con hambre,
por no entregar las cartas al destino,
por creer en el orden
en el tiempo
en lo podrido y divino.

niño de voz de azúcar
hombre eterno
anciano en mis versos.
tu estómago vacío
reclamará mi persona
será tarde,
estaré lejos.
mi tacto al otro lado
mi llave al otro lado
mi sal al otro lado no alcanzará tu techo.

y eso ocurrirá pronto
y ocurrirá para siempre.
llorarás mi lejana presencia mientras sumas tus cuentas perfectas.
yo
puede que llore tu cercana ausencia
sintiéndome
lejana
y deshecha.
sintiendo sucio el planeta.

y eso será
cuando vuelvas.
ya ves,
yo
sin poder apartar esta náusea con una mano conocida
teniendo la tuya
tan cerca.



sábado, 29 de julio de 2017

todo en su sitio

él estaba en su sitio
como la última vez
pendiente de las cuentas
de su imagen
de sus imanes.
y ella,
ella ya era lluvia que no tenía suelo donde caer ni cielo de nacimiento,
era un árbol con raíces sumergidas,
un universo lleno de sustos y agujeros por los que asoma el infierno.
era ya
un arma mortal descargada y seca que guarda su primera bala en la nevera.

para él
aquel era su sitio,
acunado por los dioses del abismo
besado con pasión por el olvido
deseado y raptado por las diosas para dar a luz a sus hijos.
y ella
a pocos metros,
vigilante en tonos claros,
oliendo su sudor como una fiera lenta que espera,
con un dolor de agujas en los dientes en la lengua,
con un sabor ahumado en su costado,
con la voz astillada, sin aroma y sin raza,
con un golpe de labios cansados
y azulados.

ella
pendiente del fuego que abrasa cada día la vida y su cuarto.
ella
como ave que se arrastra por los oscuros pozos del alma,
por la teta del alba mancillada,
como estrella sin lunas negras y lunas sin noches blancas,
con la falda manchada y arrugada
descosida la piel y la venganza.
ella
como un puñado de trigo que no será pan para mañana,
como un pañuelo
que estuvo y ya no está
lleno de lágrimas.

él sentado
en aquel sitio
con un periódico abierto entre las manos,
esperando
que ella se acerque
pero hay distancias cortas que nos vencen.
ella
baja a las profundidades para tocar el fondo y robarle al mar
la fina arena del lodo.
ella
como nube que tapa la luz de la bombilla.
ella y el aire
que se enfrían,
ella que siente los cristales caer cuando los mira.
y el grifo que se abre
calando la hierba que pisa,
y él
desde su sitio
llama a su puerta
sin levantar la cabeza,
sin dejar las noticias.

y empieza,
retrocede sin cambiar el gesto
como una gata vieja que ya no siente celos.
empieza a levar anclas
a reventarse las ganas con las cuerdas ásperas.
y todo huele a sal
como cuando era niña y buscaba ranas que le hablaran.
tal vez
regrese para recoger sus cosas de la casa,
y cuando vuelva
todo estará en su sitio
como esperaba.


domingo, 16 de julio de 2017

si diez minutos


diez minutos
para este cuerpo de piedra
que empieza a deshacerse en grietas.

nueve minutos
para esta textura solar donde has plantado plumas
que crecen respirando mi dureza.

ocho minutos
de amor pétreo y navaja de mar llano
clavando su pico en mi armadura con forma de barco.

siete minutos
para sentir la roca en el estómago
el canto que resiste las altas temperaturas del deseo que te tengo.

seis minutos
para recortar el mito por las líneas discontinuas sin soltar la tijera
y componer un puzcle que huela como el tronco de un árbol sin tierra.

cinco minutos
de dolores tostados en la punta de un corazón blindado
que ya no teme a los tanques ni al timbre de la puerta cuando suena.

cuatro minutos
para disecar las verdades que no me son útiles
y calentar con las manos las mentiras que nos harán de guía.

tres minutos
de espera
para ver la piscina llena y descargar la losa que me pesa
puede que flote amarilla entre hojas escritas y velas.

dos minutos
para fundir el metal de los puntos en las costuras las comisuras
las curvas de los ojos y del vientre
esas rayas que no existían cuando hubo una esperanza volando sobre la vida.

un minuto
el último de tu tic tac de oro cojo de agujas
para demostrarte que sin cascadas
el tiempo que era nuestro hará que se calle en el océano el viento.

jueves, 15 de junio de 2017

hambrunas

frío
duro
piedra congelada
roído de los pies hasta la espalda
ausente de todos mis recuerdos,
aguantando una flema que no pasa.
barnizando
pintándote las uñas a rayas.
expulsando resina por las grietas
por las rajas que no están curadas.
sudando tinta por la piel tatuada,
sorbiendo lágrimas de alcohol
porque llorar
asusta
si no tienes práctica.


vas a vestirte de blanco
pero déjate puesta
esa oscuridad que luce tu mirada.
la soga,
los brazos negros que te ahogan
y esas manchas sucias en la geometría obtusa de tus juntas.
el miedo que lames,
el viento que bate cuando andas por el infierno que guardas,
cuando miras mudo los dolores del mundo
los lugares hundidos
toda la penuria que aguanta un corazón nocturno que echa en falta.


conozco
tu falso bienestar
tu bendito rumor, difícil de apreciar si sólo te dedicas a callar.
se me antoja ubicarte
entre la cafeína y el laxante,
entre el púrpura del marco y una barra de labios.
se me antoja
que podríamos ser algo más
si alguna vez
a solas
aceptamos contemplar las olas.
y tocar tu dolor y tu alegría
tocar de mentira
tocar como juegan las sombras a escondidas
en un cuarto infantil de la Gran vía.


frío
es tu rostro en las fotos,
tu pelo gris plomo

cuando limpias el polvo
cuando saltan los puntos cosidos en tu torso.
no te preocupes tanto
todos seremos tiza temprano.
blandos
frágiles
seres asustados si llega la primera muerte, la que no esperamos,

porque las muertes que vengan después
ya no hacen daño.


eres un signo velado
mientras cierras los párpados aguados
y cierras lento

el visillo del salón que da al patio.
se me antoja mirarte
una vez,

una más,
escribir en voz baja lo que dije en el parque,
llorar asusta
sólo
si tienes hambre.