mejorlavidasimple

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miércoles, 13 de diciembre de 2017

la orquesta

imagina
un hueco entre dos paredes húmedas
en el que cabe lo que quieres oír


con el volumen bajo
imagina
las voces casi presentes y casi


hay explicaciones
para
este agujero cavado con los pies fríos,
para el pozo de leche entre dos pechos vacantes y fijos.


tu humo cruza la habitación, deshilachándonos.

imagina
esta soledad de adagio.
imagínala sin claves
sin rondas
con pecados pendientes
sin puentes que conecten
sin noticias que cierren con un nocturno la mente.


imagina
mi piel que has tocado confundiendo mis cuerdas con otras
la orquesta entera
la fractura de las teclas cuando dejas los dedos sobre ellas.


y aquella cerradura para espiar al destino.
la inercia de mis ojos al verde
el enjambre de ríos finos que sonaron a misa fúnebre a pesar del vino.


imagina
los hilos íntimos
la nieve recién lavada
la brusca pendiente de la dama durmiente.
sobrevivimos décadas
bajo la luz ambiental que alumbra pequeñas muertes cuando se enciende.


tu codo apoyado en el mármol, triturándolo.

cuando ya no queden clavos,
no podremos colgarnos.


imagina
el cambio de ópera
el movimiento siguiente
ese paso sinfónico de la boca a la mejilla
de la superficie del cuerpo al tacto musical de la mentira.
del proyecto al desecho,
de la calma sostenida a la percusión del viento.


imagina
ese ritmo lento del acto terminal.
el último compás con su goma de barro, borrándonos.


con el volumen bajo
imagínalo
casi acariciando.

el tono arrastrado
la nota del violín que en su tensión final logrará desmontarnos.


domingo, 26 de noviembre de 2017

lo de menos

estoy
en la oquedad donde reina el viento,
en la suciedad que has pegado a mi cuerpo,
estoy
en tardes

de andar por los pasillos
sin buscar consuelo.


desayuno a las doce,
como a las siete,
y en cada movimiento me sujeto el vientre en un acto perplejo.
de nuevo,
la vida es
la coma corta,

la costra que no quiero,
un intento frustrado de tomar aliento,
este simulacro de inciertos aciertos.

de nuevo,
el día es
la sensación perdida detrás del espejo,
cuando me peino
sujetando mi respiración
para no gritarle al podrido tiempo.

es
ese
espacio indefenso
en el que ya no cabe

nada dentro.

leo
sobre unas piernas de crema y gimnasio,
sobre libros consumidos como pasto,
sobre idiotas con buenos fondos en el banco,
y giro sobre mi hombro
queriendo oler el otoño,

saludar al tísico gorrión de corcho.
la hora
es ya un momento acabado
y debes de verlo en mi cara
porque aprovechas para meter los dedos en la llaga,
mandarme al lecho curvo de tierra,
al otro lado del planeta,
y yo desaparezco
al sonar la campana
entre la niebla.


estos días,
la cama se llena de agua
cuando de madrugada las olas alcanzan la lana de las sábanas.
toco mi ropa
mi pelo
mi cara empapada
y ni una lágrima sana.
es todo sal y espuma y amor mugriento y rabia.

por eso,
que el mundo se mueva,
que estés lejos,
que no queramos vernos,
es
lo de menos.



viernes, 10 de noviembre de 2017

lo que no se toca

es
un error inexplicable y definitivo
que está en el pasado
intocable.
como una punta de lanza
un alfiler de solapa
un duelo tuyo y ajeno que marca tus canas.

es
una falta y se queda
no se la lleva nada ni nadie.
un mármol clavado en tu bazo.
un tablero frío
una desilusión temprana.
y hará de ti
una larva inquieta y callada,
una oveja esquilada que ve tirada su lana.
te hará
insegura de manos
de voces
de las cosas que has escrito o has dicho en noches como ésta
antes de cerrar sin pestillo
la puerta.

tu fallo
es la hoguera que abrasa los puntos cardinales de la lengua.
la madera y todo lo bueno
se quema,
arde entre tus piernas cruzadas bajo la mesa.
la vida resbala deprisa por un plano inclinado,
baja con su débil risa,
miles de metros de caída y una única certeza,
no hay ni habrá huida.
porque
el ayer no se toca
no se detiene, mujer.
no te conviene.

mañana
en una habitación cualquiera
las sombras en las paredes
pronunciarán tu nombre para que te quedes.
quieren
tu alma sin destellos
dejar los peces sueltos,
quizás,
poner verano en tu invierno.
todos saben que cada cierto tiempo
cometes un error
una falta
una quebrada que debilita tus ganas.
todas saben
que el pasado no se toca,
no se vacía, mujer,
sólo provoca.
el pasado no se cambia,
se marcha,
y con mirar atrás
no lograrás la calma.



viernes, 27 de octubre de 2017

desamor

los cuerpos,
los que conjugan verbos cuando el acto de nombrarlos
trae ansia a los huesos.
esos cuerpos
y esta soledad con un collar en el cuello
pasando entre tus piernas para que al menos hoy
puedas verla.

la piel tatuada que ya no cicatriza.
la tinta se mueve sobre la herida como aguja sobre la vida
mientras las manos mojadas
se mueven

a escondidas.

te tocas los labios
que nunca has pintado.
que nunca has decorado.
te tocas los ojos
que nunca has decorado ni pintado.
y el paso de un vagón viejo
contrae el músculo izquierdo de tu pecho.
y te quedas ahí,
dispuesta a perderlo todo
a ceder de nuevo.

alguna mañana

frente al espejo
cortas tu cabello con un gesto

como antes lo hacían sus dedos.
cintas de tela arando tu pelo.

y se desenfocó
el momento.

y ahora cuando regresa
te apoyas en el pomo de la puerta.
das paso al miedo
a la corriente
al vértigo del recuerdo,
a esa humana sensación de estar viva y triste al mismo tiempo.

caducas con las hojas del jardín
y hueles a desamor
pero ¿quién no?



domingo, 22 de octubre de 2017

ser extraños

yo
no debería escribir.
lo hago
para invocar lo que nos hemos prohibido.
para entender
que a dos extraños
como nosotros,
les cabe a partes iguales la duda y la certeza,
el deseo y la indiferencia.

a ti y a mí,
no nos atan los días con la misma cuerda.
respiramos plenos en la ausencia.
no conocemos la dificultad que encuentra el aire
cuando entra
en un pecho enamorado de alguien.

pero
a veces,
basta un correo electrónico con mi nombre completo
para que suene la alerta
y el ganado encerrado escape de cansancio.
para que vuelvan las gaviotas sueltas,
el mar de fondo,
la sangre revuelta.

entonces
me pongo una venda gruesa y negra.
me ignoro
me dejo atrás
me deshago de mí como quien no quiere testigos ni conciencia.
llamo al olvido para borrar quien soy y lo vivido.
borrar que en otro lugar
hay una tierra que me da cobijo
un hombre esperando
un escaso sueldo
un trabajo precario.

yo
no debería escribir esto.
recuerdo
los dos minutos que estuvimos solos en el hotel repleto,
y no han vuelto.

a ti y a mí
nos come la selva,
nos falta un soplo de arena.
no nos llamamos, no nos hablamos,
porque
estás bien sin mí
y yo sin ti,
porque moramos en esas otras vidas
donde unas manos torpes
nos abrigan.

si alguna vez,
si otro año,
si en otro momento
nos volvemos a ver y somos dos extraños
como ahora,
no me dejes marchar.
no rondes mi cuerpo si no cierras con llave esta puerta.
estoy dispuesta a pactar conmigo,
a dar lo que pida el destino a lo prohibido.
y si no puede ser
ni antes
ni después
como hasta ahora,
no hay nada que perder

nada que retener.

Y todo irá bien.

hasta que un día,
un correo,
un ascensor en el piso tercero,
un golpe de suerte pendiente
nos despierte el vértigo en el vientre
y abra la jaula con cualquier pretexto
para que
los pájaros libres
hagan el resto.




sábado, 14 de octubre de 2017

aquella

aquella sequía la ganó el silencio.
aquella de la que no hablaste
de la que no hablas.

aquella ocupa el templo.
abrasa el cactus que riegas a las siete
sin haberte ajustado por dentro.

aquella planea sobre tus restos
deja una sombra falsa por medio.
aquella finge ser agua en el pozo
de los besos secos.

nunca quiso irse.
la sed es la silla desocupada que alumbra la lámpara del techo.
ninguno de tus órganos golpeó a tiempo.

aquella hoy es ésta
que de nuevo será aquella.
aquella de la que no hablas
porque el futuro es un ramo de palabras que callan a tientas.

puedes.
deja la nevera abierta,
llénala de piedras rotas
pequeñas
imperfectas.
deja que el suelo se descalce, que ponga sus zapatos en la puerta.
la casa es el lugar donde pastan los cuerpos
las ovejas.

aguanta serena
aguarda en la trinchera.
ajusta tus curvas a los sacos de arena
y espera.
presiona con una mano la herida,
con la otra,
no sueltes la vida.
agárrala
hasta que lleguen las nubes negras
y se beban la sequía
que te dejo muda
aquel día.

lunes, 25 de septiembre de 2017

la recta final

si esta casa se queda vacía
¿se vaciarán los cuerpos?
¿se borrarán las marcas de los dedos
las pisadas?
¿qué pasará
con la piedra
con el ladrillo deshecho?
quizás,
la ausencia
dejará el pasado por los suelos.

y cuando alguien entre,
si alguien entra algún día después de mucho tiempo,
mirará las paredes que no están pintadas
pero estuvieron.
mirará los cuadros
colgamos en los huecos
colgados en el aire,
los collares balanceándose en el cuello que no es
pero que fue
mientras hubo otro cuello
y duró el apego.

o tal vez,
los cuerpos vacíos darán la bienvenida desde el cuarto
al individuo que avanza saludando.
materia humana sobre un lienzo,
movimiento de pasos que altera el silencio
el útero pequeño.
un alguien que no se queda
para no sentir el abandono cerca,
para evitar el golpe que asesta
la soledad de otros
en el fondo del ojo.

si esta casa se queda vacía
sin plantas, a la deriva
sin rezos entre labios
sin el vaho del espejo alargado,
la cortina del baño transparente
será
sólo
un recuerdo en el ambiente.
caerán los cristales que pararon las grandes tempestades
el fuego del infierno
los éxodos
que ocurrían dentro.
la inclinación de los muros reducirá el espacio
apretando los libros comprados
que no fueron usados.

¿qué pasará?
el deterioro hará saltar los plomos
la luz buscará otro foro.
habrá olores pegados en los platos
arrugas en el techo
en los grifos cerrados
en los pechos secos que fueron derramados.
habrá muebles perdidos con la muerte silbando en sus oídos.

será la recta final.

la casa se quedará
sin calor de hogar, sin cuentas que pagar
sin vida animal ni artificial.
y aparecerán poemas disecados
pinchados en la puerta del armario,
todavía frescos
todavía húmedos o borrachos.
porque
a veces
pasa
que las casas se vacían
y las palabras se quedan
para escribir lo que los cuerpos llenos
no podían.